Filipinas en 10 días: tres islas que no te puedes perder
Filipinas es un archipiélago de más de siete mil islas donde el mar marca el ritmo de la vida. Diez días no alcanzan para ver todo, pero sí para recorrer tres lugares que muestran su cara más auténtica: Malapascua, con tiburones zorro y arrecifes intactos; San Vicente, un pueblo costero donde el tiempo corre más lento; y Coron, entre lagunas escondidas, acantilados de piedra caliza y naufragios que hoy son arrecifes llenos de vida.
Día 1: Malapascua
Empieza sin prisa. Malapascua es una isla pequeña, así que lo mejor es recorrerla caminando.
Puedes subir al faro, caminar hacia la playa norte —mucho más tranquila— o perderte en el mercado local, donde el karaoke aparece a cualquier hora del día. También hay un pequeño restaurante vegano frente al mar donde suelen tocar música en vivo por la noche.
Malapascua es uno de los pocos lugares del mundo donde es posible ver tiburones zorro en su hábitat natural. Las salidas son antes del amanecer, cuando hay más posibilidades de encontrarlos. A diferencia de otras especies, no representan ningún peligro para las personas.
Día 2: Snorkel con tiburones bebé
Si vas a Filipinas, lleva tu propio equipo de snorkel. Gran parte del viaje ocurre bajo el agua.
En Malapascua hay un pequeño hotel llamado Tepanee Beach Resort que ha creado una reserva marina para proteger los corales de la zona. Es un proyecto interesante en un país donde muchos arrecifes han sufrido por el turismo y la pesca.
Puedes pasar el día en la playa, pero lo realmente especial está unos metros mar adentro: en la reserva vive una pequeña colonia de tiburones bebé que suele dejarse ver mientras haces snorkel.
Si quieres entender por qué estos ecosistemas son tan frágiles, el documental Chasing Coral explica bastante bien lo que está ocurriendo con los arrecifes en todo el mundo.
Día 3: Kalanggaman:
Si quieres una isla sacada de una película, aguas cristalinas y arena blanca, no te pierdas un día en Kalanggaman donde puedes hacer snorkel, andar en kayak o simplemente disfrutar de la playa.
Durante el día, la isla está bastante llena, por lo que vale la pena la opción de acampar en la isla, así poder disfrutar del amanecer y atardecer en una isla completamente paradisiaca.
Día 4: Traslado a Puerto Princesa
Este día es principalmente de tránsito entre Malapascua y Puerto Princesa.
Si llegas por la tarde o por la noche, una buena actividad es el tour de luciérnagas. Se navega en silencio mientras los árboles empiezan a iluminarse con miles de pequeños destellos. El recorrido suele terminar con una cena sencilla en el mismo bote.
Día 5: Río subterráneo Puerto Princesa
El Parque Nacional del Río Subterráneo de Puerto Princesa fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El recorrido se hace en pequeñas embarcaciones guiadas que se adentran en una enorme cueva atravesada por un río navegable. Dentro, las estalactitas y estalagmitas forman figuras que parecen esculturas naturales.
Fuera de la cueva, el parque también es hábitat de varias especies de fauna, entre ellas el macaco de cara negra y el pangolín filipino.
Eso sí: conviene tener paciencia. El clima en la zona cambia con rapidez y los tours se cancelan con bastante frecuencia.
Día 6: San Vicente – Port Barton
En lugar de ir directamente a El Nido, decidimos pasar dos días en Port Barton, en San Vicente.
Es un pueblo de pescadores donde el turismo aún avanza despacio, dejando que la vida local siga intacta. Hasta hace poco ni siquiera había electricidad constante.
Desde Port Barton salen pequeñas excursiones a islas cercanas.
Una de las más conocidas es Pamuayan, rodeada de acantilados y con arrecifes llenos de vida marina. Aquí el snorkel suele venir acompañado de tortugas que nadan tranquilamente a pocos metros.
Si prefieres un ambiente más animado y con más viajeros, puedes cambiar estos dos días en San Vicente por El Nido.
Día 7: Coron
Desde San Vicente el viaje continúa hacia Coron.
Una de las paradas más impresionantes es Twin Lagoon. Dos lagunas separadas por un muro de piedra caliza.
Cuando la marea está baja, se puede pasar de una a otra por una pequeña abertura en la roca. Con marea alta, la única forma de cruzar es nadando por debajo del arco de piedra.
Muy cerca está el lago Kayangan. Para llegar hay que subir un pequeño sendero entre acantilados, pero desde arriba se tiene una de las vistas más conocidas de Coron. Después de la caminata, el lago —de agua increíblemente clara— invita a quedarse un buen rato.
Día 8: Buceo enCoron
Coron es uno de los mejores lugares del mundo para bucear en barcos hundidos.
En 1944 varios buques japoneses fueron hundidos en la bahía durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy forman parte del paisaje submarino y están cubiertos de coral y vida marina.
Incluso para buceadores principiantes es una experiencia bastante accesible
Día 9: Siete pecados
Este fue uno de los mejores consejos que nos dieron otros viajeros.
En lugar de un tour organizado, basta tomar un taxi hasta el arrecife de Siete pecados. Allí una señora alquila kayaks.
Remas unos minutos y empiezas a ver lo que hay debajo: corales, peces de todos los colores y, con algo de suerte, tortugas.
Es una forma tranquila de terminar el viaje, lejos de los grandes grupos.
